5 claves de tu niño interior que van a hacerte sentir vivo (incluso si ya te has convertido en un viejo cascarrabias)

por | Mar 13, 2018

Hace unos años participe en un taller de teatro para niños, en el Teatro Arriaga de Bilbao, un proyecto creado en Italia, con una visión verdaderamente transformadora.

El profesor nos preguntó:

¿Cuándo dejasteis de ser niños?

Y entonces empezamos a mirarnos unos a otros sin saber qué responder…

Alguno dijo: ¿Cuando… dejamos de comer bocadillos?

Todos nos reímos y él contesto:

  • Dejamos de ser niños cuando cerramos la boca.

Y es que, hay un momento en el que cerramos la boca, porque empezamos a sentir obligaciones, tensión, estrés, preocupaciones… y entonces apretamos la mandíbula y nunca más volvemos a relajarla.

En ese instante abandonamos a nuestro niño y empezamos a vivir seriamente una vida “adulta”.

Aquello me impacto tanto que aún sigo reflexionando sobre esto.

El teatro nos ofrece a nosotros los adultos la posibilidad de volver a hacer uso de códigos que hemos usado y más tarde olvidado, pero están aún esperando únicamente a ser sacados de nuevo a la luz. Si aprenden a hablar el lenguaje de los niños, entenderán todos”. Testoni Ragazzi. Bolonia 2006.

Y al igual que el teatro, cualquier otra forma de expresión natural, sincera y espontanea, también nos ayuda a conectar con los ritmos naturales y aprender el lenguaje del universo.

Todos hemos sido niños y seguimos siéndolo, aunque no nos demos cuenta.

Cuando observo la sociedad en la que vivimos, me doy cuenta de una terrible paradoja:

  • veo adultos queriendo que sus niños dejen de ser niños,
  • y veo niños de 30, 40, 50 años incapaces de ser adultos.

Y esto, es muy grave.

Al observar a la gente, veo tantas personas que siguen en su “infantilismo”, en una especie de inmadurez emocional permanente.

Como no hemos vivido de niños nuestras necesidades básicas de amor, afecto y respeto hacia los procesos vitales…

…de adultos seguimos demandando cosas, acusando a otros, juzgando al de al lado, y con una dificultad tremenda de gestionar nuestras emociones y abordar los conflictos cotidianos con madurez, honestidad y conciencia.

Por ejemplo:

¿Cuántas veces te atreves a ser tú mismo y expresar lo que sientes con sinceridad, por ejemplo a tu padre o a tu jefe?

o… ¿eres capaz de llorar en público cuando estás triste, o mostrar tu rabia a tu pareja sin miedo a las consecuencias?

¿Te atreves a tomar responsabilidad de cómo vives tu vida en lugar de echar la culpa a los demás?

Y es que, hay mucha seriedad en el ambiente, muchas obligaciones a lo largo del día: tengo que hacer esto, hay que hacer lo otro…

“La vida es demasiado importante como para tomarsela en serio Oscar Wilde.

Deja que tu niño interno salga a jugar. 

Recuerdo un ejercicio en mis clases de clown con Fernando Córdoba: nos propuso ir a un parque y observar a un niño de 3 años.

He pasado más de 10 años acompañando a niños y observándolos, y veo constantemente en las personas que participan en nuestros cursos, la necesidad de soltar las preocupaciones y la mochila de tareas para volver a jugar, y empezar a vivir la vida plenamente.

De esta forma, se liberan de una gran tensión y se pueden desarrollar todas las facetas de su vida, laboral, familiar, etc. de una forma mucho más presente y eficaz que antes.

¿Has visto a un adulto acercarse a un bebé y ver como se ilumina su cara?

De repente le invade una sensación de amor y felicidad, de paz…

Su mandíbula se afloja por un instante.

¿Qué crees que es lo que cambia?

Conectar con estas 5 características de la Infancia va a enriquecer tu vida, incluso si crees que ya eres demasiado mayor para eso.

Si aún sigues leyendo es seguramente porque algo de lo que has leído hasta ahora te resuena.

Pues bien, voy a compartirte 5 habilidades que he observado en los niños y que tengo la certeza de que van a mejorar tu vida adulta, por propia experiencia:

1# – Asombro

Me encanta la capacidad que tienen los niños de asombrarse por las cosas, muchas veces cosas sencillas y pequeñas.

Están abiertos a la experiencia de este instante presente y se entregan a ella desde el “no sé”, desde el descubrimiento de lo que está ocurriendo ahora.

No dan nada por hecho, y esta es una de las mejores herramientas para crecer feliz y llevar una vida fluida.

Los adultos tendemos a caer en la idea de que “ya sé”, “esto ya lo he vivido”, y nos perdemos la magia del momento presente.

Sobre todo, olvidamos el hecho de que “realmente sabemos muy poco de la vida”, lo que hace que nos perdamos la experiencia de vivirla plenamente.

Nos cuesta mucho dejar lo que ya sabemos a un lado, aunque sea por un momento, y confiar en que se nos muestre el siguiente paso.

Así que, ¡ánimo valiente!

No des nada por hecho, aunque sólo sea por un instante, y ¡descubre lo que la vida te tiene preparado!

2# – Inocencia

Una de las cosas más bellas es mirar a un niño a los ojos.

Sientes como la vida se amplia y te traspasa, que viajas más allá a un lugar donde no hay juicios, y te abraza una inmensa paz.

Cuando observas a un recién nacido puedes apreciar claramente que es completamente inocente, que no conoce la maldad. Es imposible que ese ser culpe a nada ni nadie de lo que le ocurra.

Está totalmente entregado a la experiencia.

El problema es poder seguir manteniendo esa confianza plena en la vida que sólo la inocencia puede sostener.

Cuando empezamos a creer en la culpa y la maldad de este mundo, nos creamos una coraza de culpabilidad y resentimiento que nos aísla de los demás.

Nos identificamos con el ego, es decir, con la falsa imagen mental de lo que creemos ser y confundimos la inocencia con la debilidad.

Una mente pura, cómo la de los niños más pequeños, conoce la verdad y en eso radica su fuerza. No confunde la destrucción con la inocencia porque asocia la inocencia con la fuerza y no con la debilidad.

La fuerza más fuerte de todas es un corazón inocente“. Victor Hugo

Según nuestra experiencia, en el fondo, todos los seres humanos desean el bien para sí mismo y para los seres que aman. En origen siempre hay una intención positiva detrás de cada comportamiento.

Conectar con tu niñ@ interior es el primer paso para sanar las heridas primarias que se quedaron abiertas, para poder conectar poco a poco con tu verdadera inocencia y recordar quién eres realmente.

3# – Transparencia

Los niños no tienen filtro. Si están tristes lloran, si se enfadan te lo hacen saber…

Es verdad que cuando maduramos aprendemos a elegir qué cosas mostrar a los demás y qué cosas no. Y esto no es malo, diría que es necesario si queremos cuidar nuestra intimidad. Pues tampoco tenemos por qué ir contando nuestra vida a todo el mundo.

Pero si es cierto que de adultos tendemos a ponernos una coraza, que nos aleja de ser auténticos, claros, y mostrar nuestra verdad a los demás por miedo, cuando realmente todas las personas tenemos muchas cosas en común y a la mayoría nos pasan cosas parecidas.

De hecho, esto es algo que Luis y yo vemos en todos nuestros cursos.

Al principio, hay personas que sienten vergüenza o les cuesta expresar lo que están sintiendo, por miedo, o porque creen que son cosas muy íntimas como para contar en público.

Y poco a poco los participantes van abriéndose, siendo ellos mismos los que se dan cuenta de que sus historias coinciden en muchos puntos, y de que incluso se sienten muy agradecidos cuando el otro les comparte lo que le está pasando, con total transparencia.

Es liberador comprender que a todo el grupo le sirve su experiencia, les transforma, e incluso diría yo, les sana.

Muchas veces nos dicen: “No había contado esto nunca, a nadie. Ahora siento que tengo un vinculo con vosotras que no tengo con nadie, pues he compartido lo que soy de verdad, me he mostrado tal cual.”

Y así crean amistades que nunca antes han tenido, mucho más auténticas y enriquecedoras.

Por lo que ser transparentes nos ayuda a empatizar, a ser coherentes y a mostrarnos tal como somos sin necesitar mascaras o disfraces, y sin duda enriquece enormemente nuestra calidad de vida en todos los aspectos.

4# – Gozo

Me viene la imagen de un niño que se mete en un charco y se tira, chapotea, se moja, incluso se tumba y nada en el barro riendo a carcajadas.

¿Qué más se puede pedir en la vida?

Todas las personas deberíamos jugar de niños, y seguir jugando de adultos en nuestras profesiones y proyectos.

¿Te imaginas una sociedad donde los adultos disfrutaran de su trabajo como niños?

El mundo probablemente sería muy distinto…

Tengo la sensación de que jugar y disfrutar cuando eres adulto no está muy bien visto.

De que no se le da el valor que merece al hecho de gozar la vida.

Pero tengo la certeza de que, si jugáramos más de adultos, seriamos más eficaces en nuestras profesiones, estaríamos más presentes con nuestra familia, y podríamos compartir más tiempo con los amigos sin estar pensando en otras cosas (como que mañana ya tengo que ir a trabajar… por ejemplo).

Y tú, ¿te atreves a llenar de gozo y disfrute cada minuto de tu vida, estés donde estés, con quién estés, y sea lo que sea lo que estás haciendo?

5# – Presencia

Los niños viven en el presente. No guardan rencor cuando se enfadan.

Viven sus emociones en el presente.

Por ejemplo, cuando un niño pega a otro, y este viene llorando o se enfada como si le fuera la vida en ello, y tú respetas ese momento, él vive en el presente lo que está sintiendo, al 100%.

Y de repente cuando es su momento, a veces en un segundo, empieza a reírse a carcajadas. Ya ha expresado su tristeza y ahora siente una gran alegría.

Lo mismo cuando juega, su atención está puesta en lo que está haciendo, absorto. En ese momento hacer un agujero en la tierra con un palito es lo más importante del mundo.

Los adultos vamos acumulando mucha basura mental (pensamientos antiguos, ideas futuras…) y así es imposible vivir plenamente la experiencia de este instante.

Así que, como ves, los niños son grandes maestros, obsérvalos.

Y ahora ya sabes que en ti habita tu niña o tu niño interior, dispuesto a ayudarte a vivir plenamente.

Es esencial que encuentres, dentro de ti, el equilibrio entre tu parte niña y tu parte adulta.

Ambas partes son necesarias si queremos vivir plenamente y crecer en una sociedad más madura y consciente.

Conectar con nuestro niño interior es tan necesario como respirar, integrar ambas partes para vivir como el ser completo que eres, y poder compartirlo con los demás.

Así que, ¡saca tu balanza y encuentra el equilibrio!

Seguro que tu niñ@ interior está deseando participar:

¿Te imaginas un mundo donde los adultos sigamos experimentando esta esencia de los niños? ¿Cuál ha sido la última vez que has dejado salir tu niñ@ a jugar?
Seguimos hablando en los comentarios.

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Acerca de la Autora: Iraide Rabadán

En vez de resignarme a un trabajo que no me satisfacía, he creado Proyecto Aloha.

Ahora vivo de lo que me apasiona. He aprendido a escucharme y tomar responsabilidad de mi vida, te ayudo a Educar con consciencia y todo esto lo hago junto al hombre que amo. 

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