Esta es la clave número 1 para dejar de sentirte juzgado

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¿Te da miedo lo que piensen los demás de ti y te limitas?
¿No crees en ti ni en tus capacidades porque sientes que te han juzgado tantas veces que ya desconfías de ti?
¿Crees que siempre hay alguien juzgándote y te pones a juzgar tú también?

Hoy voy a compartir contigo un recurso muy práctico para no sentirte juzgado y dejar de limitarte. Yo misma lo utilizo cada día porque es realmente transformador. Al final del artículo te propongo también un reto muy tentador… ¿Preparado?

Llevo tiempo queriendo escribir sobre este tema, y para mí es uno de los temas gordos del autoconocimiento, de todo el sufrimiento que nos generamos a nosotros mismos y a los demás, y de todo el dolor que vemos en el mundo.

Todavía no conozco a nadie que no juzgue o critique a los demás o a uno mismo. En realidad, ambas cosas son parte de lo mismo como luego te explicaré, pero… a modo de introducción te digo que, este es un tema que mueve y resuena a todo el mundo.

Quiero serte sincera, yo también juzgo, todos los días. El ejercicio de “no juicio” es para mí una práctica esencial en mi día a día.

Y sí, yo también tengo dificultad en no criticar a alguien, en no interpretar o adelantarme con prejuicios, en proyectar mis ideas o creencias “condicionadas” hacia los demás y sobre todo hacia mi misma.

¿Te suena?

Esto va también muy unido a la autoexigencia, de lo que te hablaré en un próximo artículo.

Juzgar a otros es algo que hacemos habitualmente como el deporte nacional del ego

Una vez me preguntaron en un curso:

“Pero… juzgar no es malo, ¿no? Porque necesitamos juzgar una situación o cosa para saber qué elegir, si esto o lo otro.”

Pues bien, una cosa es discernir o tener capacidad crítica, valorar una situación para tomar una decisión u otra.

Otra muy distinta es interpretar y fantasear sobre uno mismo o sobre otra persona hablando mal de ella o halagándole, entre otras cosas. Es decir, percibir la realidad con un filtro lleno de creencias y condicionamientos que distorsionan la realidad, y te hacen percibirla “a tu manera”.

La clave para mi es que cuando me paro a observar, me doy cuenta de que en el fondo NO SÉ:

  • No sé lo que está bien, mal o regular, porque siempre falta información para ver la escena completa.
  • No sé lo que es mejor para otra persona ni qué experiencia ha venido a vivir.
  • No sé qué es lo mejor para mí (por ejemplo, cuando juzgo algo que me está pasando como un error o “mala suerte”, porque es una experiencia desagradable para mí que creo no debería estar viviendo.)

Ya en la escuela, de niños, nos catalogaban como “buen” o “mal estudiante”: “este es listo porque saca un 10 en matemáticas, esta pinta fatal, este es gordo, este apunta maneras, esta es una inútil y nunca conseguirá un trabajo decente, etc.”

Etiquetas que vamos cargando en la mochila toda la vida, si nunca nos paramos a revisar qué hay dentro!

Si observas el presente en el que estás en este momento, porque es lo único que existe, te darás cuenta de que cada instante es nuevo, hay todo por descubrir.

No sirven las ideas preconcebidas, no hay bueno o malo, todo es experiencia de vida.

Nos basamos en prejuicios y trivialidades

Quiero compartir contigo algunas investigaciones a nivel científico, para que comprendamos un poco mejor por qué tenemos la necesidad de juzgar a los demás, y en qué nos basamos para realizar esos juicios.

La neurocientífica Rebecca Saxe, una investigadora especializada en el análisis de las bases neuronales y psicológicas de la cognición social del Instituto de Medicina de Massachussets, encontró que existe un área concreta del cerebro que se activa cuando tratamos de entender por qué los otros actúan como actúan.

Este área se llama unión temporoparietal, y se encuentra entre el lóbulo temporal y el lóbulo parietal del cerebro. Al parecer, esta región juega un papel fundamental en los procesos de distinción entre el yo y los demás.

Aquí puedes ver una charla TED traducida donde Rebecca Saxe explica, en apenas 15 min., los detalles de sus investigaciones sobre cómo el cerebro realiza juicios morales.

Por otro lado, un curioso estudio publicado en Trend in Cognitives Sciences, afirma que los ciudadanos valoran las intenciones de una persona y le atribuyen una determinada personalidad o carácter basándose en gran medida en los rasgos de su cara.

De esta manera, sostienen que la gente tiende a tomar importantes decisiones, desde votar a un político a culpar o juzgar a alguien sin conocerle, basándose en elementos tan arbitrarios y sutiles como los rasgos faciales.

 

¿Eres consciente de todo lo que te afecta juzgarte a ti mismo?

Como te he dicho antes, poner atención en “no juzgarte” u “observar sin juicio” si te estás juzgando (valga la redundancia 😉 ) es vital para poder ser tú mismo en cualquier situación, para empezar a vivir más plenamente y expresar lo que tienes dentro.

Porque nos aterra lo que los demás piensan de nosotros, pero…

¿Qué piensas sobre ti mismo?

¿Qué te dices tú a ti mismo?

¿Cómo te tratas?

Te invito a parar un momento para hacerte estas preguntas.

Puedes cerrar los ojos, sentirlo, y también coger papel y boli para escribirlo sin pensar mucho.

como dejar de juzgar

Nuestro mayor enemigo no son los demás, somos nosotros mismos cuando nos limitamos. Nos atacamos y creemos que son los demás los que nos están atacando, pero… ¿de verdad necesitas defenderte tanto como para afectar a tu propio bienestar?

Estas son algunas de las cosas que pueden pasar cuando tú te juzgas:

  • Aislarte del mundo externo
  • Bloquearte y dejar de expresar lo que te pasa
  • Hacer una bola de nieve fantasiosa, y una idea equivocada de ti mismo, llena de complejos y limitaciones.
  • Montarte películas mentales que se acaban convirtiendo en dramones.
  • Cerrarte a la vida, a las oportunidades de crecer plenamente y expandir tu potencial.
  • Creer que eres un bicho raro.
  • Empezar a hacerte pequeña, comparándote con personas a las que admiras como “ídolos”.
  • No atreverte a hacer lo que quieres.
  • Olvidarte de ti, y de cómo desplegar todo tu potencial.
  • Olvidar cuáles son tus dones y tus capacidades, incluso qué sentido tiene estar aquí y lo que quieres.
  • Sentirte perdido, solo, inútil, sin sentido… dejándote llevar porque crees que lo que dicen los demás tiene más valor que lo tuyo.

La propia crítica que tú haces hacia ti , se convierte en “El miedo a que te critiquen los demás”.

¿Ves la paradoja?

Al hilo de esto y como recurso práctico, aquí tienes un pequeño resumen de Los cuatro acuerdos, de Miguel Ruiz,  que a mi me acompaña desde hace tiempo y es probable que también te sea útil a ti.

Puedes imprimirlo y pegarlo en la nevera para tenerlo presente, jejeje.

No hacer suposiciones

¿Cuál es el único secreto para dejar de sentirte juzgado?

Si te da miedo que te juzguen, observa tus propios juicios y aprende a no posicionarte.

En un momento de mi vida me di cuenta de que, cada vez que juzgaba a otra persona quien se hacia daño era yo.

Hoy tengo la certeza de que es así.

Cada día observo los juicios que hago hacia las personas con las que me cruzo.

Casi todo el tiempo hay una voz que intenta saltarse los “hechos”, e inventarse un montón de tonterías acerca de la otra persona.

Criticar, juzgar, sentir rechazo, desprecio, compararla con que es mejor o peor que yo, más profesional o menos, más exitosa, más inútil, etc.

Es un juego del ego que siempre está ahí si le damos cuerda.

Me he dado cuenta de que… 

Cuando “no juzgo” a otra persona, simplemente me siento en paz, me siento en calma conmigo misma.

No siento nervios ni miedo de que me juzgue, no siento que estoy traicionando a nadie.

Siento que dejo la lucha, que “bajo las armas” y la necesidad de defenderme, no me siento “en peligro”, sino que estoy en paz, sin necesidad de sobre-valorarme o de defender quien soy.

Y esto es algo que me da una plenitud inmensa, porque vuelvo a recordar que ya estoy donde tengo que estar, que está todo bien, que no hay nada extra que hacer, que no necesito forzarme a nada para ser quien ya estoy siendo.

Soy, y punto.

Y si alguien me está juzgando, ya no tiene tanto valor para mí, no me afecta porque no le doy fuerza, no le pongo mi atención ni mi energía.

Ahora comprendo que ese juicio que otros hacen sobre mi es una proyección de sus propios miedos e inseguridades.

Así que vuelvo a repetir la única clave:

Si te da miedo que te juzguen, deja de hacerlo tú.

Y no vale sólo con leerlo, se trata de pasar a la acción poniéndolo en práctica cada día.

¿Quieres saber más sobre los beneficios que trae a tu vida no juzgar? Pues aquí te dejo otro articulo que ha escrito Liza del blog Srita. Confeti y que habla precisamente sobre esto.

no juzgar a otros

Cada vez que juzgo a otra persona me estoy juzgando a mí misma

Quizá no eres consciente, pero el daño que te haces a ti misma cuando juzgas a los demás es enorme, y va totalmente directo a ti:

¡¡te estas tirando piedras a tu propio tejado!!

Porque todo lo que ves fuera es un espejo de lo que hay dentro de ti, y especialmente sirve para ver aquello que rechazas y evitas mirar de ti mismo.

Juzgamos a los demás para escapar de mirarnos a nosotros mismos.

Utilizamos el hecho de juzgar a los demás o de juzgarnos para escapar de nosotros mismos, de nuestros miedos, inseguridades, o bloqueos.

Nos cuesta mirar de frente todo aquello que no nos gusta de nosotros, sólo desde la observación, sintiéndolo y aprendiendo a abrazarlo sin intentar esconderlo.

¿Pero sabes qué?

Todo lo que aparece en tu vida, está ahí porque tiene algo valioso que mostrarte.

En el blog de Camino Consciente también nos comparten 10 razones para dejar de juzgar a las personas.

Aquí te dejo la número 10, que me ha llamado especialmente la atención:

10. Es mejor observarse a uno mismo. Si en vez de mirar a otros lados nos concentráramos en lo que nosotros decimos o hacemos, el mundo podría ser muy diferente. Preocupémonos por lo que nosotros hacemos y no por cómo criticar a los demás.

Nuestra forma de trabajo en Proyecto Aloha se basa esencialmente en el “no juicio”

En mi recorrido profesional siempre ha estado muy presente la idea de “no juicio”, en la educación consciente, cuando Rebeca Wild decía “Acompaño procesos de vida”, hablaba precisamente de esto.

Nuestro trabajo se centra en un principio que para nosotros es fundamental:

Acompañar a niños y adultos en su proceso de vida, en su proceso de autoconocimiento, desde el mayor respeto y honestidad posible.

No interpretamos, no damos consejos ni recetas sobre cómo debes vivir tu vida y qué decisiones debes tomar, y no nos adelantamos a tu experiencia vital, porque sólo tu puedes saber, intuir o sentir, cuál es el siguiente paso.

¿Y qué hacemos entonces?

Acompañarte, para que seas tú quien descubras personalmente los pasos que necesitas dar, para que puedas re-apropiarte de tus recursos y de tu poder interno.

Bastante condicionados y manipulados nos hemos sentido ya, hasta ahora!

observar sin juzgar

Para nosotros, ofrecerte espacios de “no juicio” es el eje fundamental desde donde parte todo nuestro acompañamiento, tanto en los talleres grupales como en las sesiones individuales.

Te ofrecemos un espacio donde puedas ser tu mismo sin condicionamientos, donde puedas expresar, y darte cuenta de lo que estás sintiendo y necesitas, de valorarte, empoderarte, y tomar responsabilidad de ti, sin que nadie te diga como debes hacerlo.

Sentirte libre de elegir Ser lo que eres, sin nadie que te lo autoimponga desde fuera.

Ese es nuestro trabajo en Proyecto Aloha, y estamos aquí para acompañarte.

Si has llegado hasta aquí, te propongo un reto!

Te propongo 1 día sin juzgar: sin juzgarte a ti, ni a los demás.

¿Cómo lo ves? ¿fácil?

Pues pon atención porque yo misma me he pillado juzgando muchas veces sin darme cuenta.

Durante todo el día, según te despiertas, pon especial atención a cuando estás juzgando.

Obsérvalo, y observa también cómo te estás sintiendo.

Si te pillas juzgando, no pasa nada, sólo observa. Así durante 24h.

Si te animas, también puedes extenderlo una semana.

Cuéntanos cómo ha ido!

Escribe en los comentarios tu experiencia, qué beneficios has notado, qué dificultades han aparecido…

Estoy segura de que animará también al resto de lectores a hacerlo.

También puedes comentar qué te ha gustado más del artículo o qué parte te ha sido más útil.

Adelante!

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Acerca de la Autora: Iraide Rabadán

En vez de resignarme a un trabajo que no me satisfacía, he creado Proyecto Aloha.

Ahora vivo de lo que me apasiona. He aprendido a escucharme y tomar responsabilidad de mi vida, te ayudo a Educar con consciencia y todo esto lo hago junto al hombre que amo. 

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