a veces no puedo con todo y está bien

A veces no puedo con todo… y está bien.

Tiempo de lectura: 4 minutos

 

A veces no puedo con todo.

 

No puedo con mi cansancio, con los miles de pensamientos que pasan por mi cabeza, y no puedo digerir todas las emociones que estoy sintiendo ahora mismo mientras tengo que atender otras cosas, todo lo que me mueve las experiencias que he vivido hoy, en mi trabajo, con mis hijos, en el cuidado de la casa, y los miedos que se disparan sobre qué va a pasar ahora….

Y me juzgo, porque debería hacer las cosas mejor; y me culpo, porque nunca llego a todo. Me siento mal conmigo, por tratarme tan mal, por exigirme tanto, y porque nunca es suficiente.

¿Te suena esto?

En este artículo aprovecho para hacer una parada en el camino, para hablarte de la importancia de sentirte acompañad@: por otra persona que te dé confianza, y sobre todo por ti y tu propia naturaleza interna.

 

El autoapoyo es una clave esencial para tu bienestar emocional, y para dar lo mejor de ti a los demás, incluso cuando no puedes con todo.

Y es que, todos en ciertos momentos nos sentimos desbordados, se nos mueven emociones que no sabemos cómo gestionar y esto nos hace sufrir mucho si no sabemos qué hacer con ello.

Tener a alguien que te acompañe y sentirte acompañado cuando no puedes con todo, marca la diferencia entre vivir esos momentos duros como una tragedia, o sentirte arropado, transitándolos desde la comprensión, el cuidado, y sobre todo sabiendo que no estás solo.

Así que, hoy escribo especialmente para aquellas personas que han vivido momentos muy difíciles todas estas semanas:

  • Médicos y personal sanitario que han pasado por momentos intensos o siguen en ello.
  • Personas que no han podido acompañar la muerte de sus familiares.
  • Familias que han sostenido como podían que sus hijos no pudieran salir a la calle.
  • Personas que han perdido su trabajo y sienten mucha incertidumbre.
  • Todas aquellas que sienten como si algo dentro de sí mismas, se hubiera derrumbado.
  • Y también, a ti, que sigues en casa y quizá no has vivido ninguna de estas situaciones, pero que tienes las emociones a flor de piel, y la mente llena de pensamientos, caos o incertidumbre.

 

Y es que, si tú no te cuidas emocionalmente, es muy duro relacionarse con otras personas, y atenderlas sin desconectarte de ti.

Por eso, te invito a descubrir qué recursos te sirven a ti para volver al equilibrio interno.

Te invito a encontrar esa persona que te acompañe en tu proceso de introspección, que te ayude a ver con claridad esas emociones y pensamientos que te están agotando y te sacan fuera de tu centro, y darte tus momentos para acompañarte a ti misma, con herramientas muy sencillas.

 

¿En quién te apoyas cuando no puedes con todo? ¿Quien sostiene tus emociones cuando estás desbordad@?

 

Nos han enseñado que algunas emociones son malas, y que no debes sentirlas.

Y también, que mostrar nuestro lado vulnerable es de débiles.

Aunque esto ya lo conozcas y lo entiendas con la cabeza, eso no quita que lo sigas haciendo inconscientemente.

A veces, cuando no puedes con todo, es necesario parar un momento. A veces… ¡o muy a menudo diría yo!

Sí, si ya sabemos que “no tienes tiempo”.

De hecho, este es uno de los mayores problemas que tiene nuestra sociedad, “el estrés” y que sentimos que no hay tiempo.

Pero, en realidad todo es cuestión de prioridades. El tiempo está ahí, disponible para que lo utilicemos como queramos!

Además, seguro que de las 24 horas que tiene el día, 5 minutos si puedes dedicártelos a ti, ¿no?

De la misma forma que sabemos que “no tienes tiempo”, también sabemos que todo suma. Y que, si te permites 5 minutos al día para ti, por absurdo que parezca, va a tener cambios positivos en tu vida.

Si además puedes dedicarte 10 minutos, o media hora al día… ¡ya ni te cuento! 😉

 

¿Sabes para que sirve aceptar que no puedes con todo, y darte cuenta de que estás desbordad@?

 

Aceptar que no puedes con todo en estos momentos, te puede servir para tomar conciencia de que:

 

  • Ese no es el camino que quieres tomar, que te has desviado de tu naturaleza interna y tienes la oportunidad de reconducir de nuevo tu energía y tu foco.
  • Que quizá necesitas delegar algo en otra persona, ¡y sí, los demás pueden hacerlo tan bien como tú!
  • Sirve para soltar el control por un momento y darte el permiso de descansar sin necesidad de solucionar nada, simplemente porque no puedes con todo, y necesitas parar y renovar tus fuerzas.
  • Para permitirte un momento a solas contigo, que te ayude a expresar toda esa mezcla de emociones que estás sintiendo, y a recuperar la claridad.
  • Y también, para darte cuenta de que no estás sola, y de que puedes pedir ayuda a un profesional, para comprender qué te hace sentirte así, y encontrar soluciones viables

Y no, no hace falta llegar a los extremos de sufrimiento, depresión, enfermedades como cáncer, o enfermedades mentales para recibir acompañamiento terapéutico o iniciar un camino de desarrollo personal.

Como cuenta Paulina Ramirez, terapeuta gestalt, en su artículo “La terapia Gestalt, un proceso para lograr el apoyo de uno mismo.”

“Aprendemos a caminar de la mano de alguien, para luego soltarnos y aventurarnos.”

¿Se te ocurre alguna razón más para aceptar que no siempre puedes con todo?

Cuéntanos en los comentarios, al final del artículo.

Para terminar, te dejo una herramienta sencilla de autoapoyo, a través del trabajo corporal:

 

Cuando no puedes con todo, no sigas luchando, entrégate a la vida y déjate sostener por ella.

 

Hace unos días grabé este video para mostrarte que hay herramientas muy sencillas para cultivar tu bienestar emocional, bajar la sensación de caos y reconectar con tu ser.

En este caso, cuando te sientes muy cansado, desbordado por tus emociones, o llena de pensamientos caóticos, es muy útil darte unos minutos para apoyarte en la pared.

Además, es muy útil cuando te sientes insegura, con miedos o incertidumbre, porque la sensación de tu espalda en contacto con una superficie como la pared, o el respaldo de una silla, da mucha seguridad y tranquilidad.

De hecho, es algo muy gustoso, pues puedes sentir cómo te haces un automasaje mientras tu cuerpo va rotando, ya sea con movimientos grandes o pequeños.

¿Has visto cómo duerme un bebé? Con los brazos hacia arriba, y la boca entre abierta, totalmente entregado a la vida.

Pues, lo mismo puedes hacer tú, es una gran imagen para no olvidarnos de dónde venimos y dejar de hacer caso al ego, que nos hace creer que tenemos que sostener el mundo en nuestras manos, cosa que pesa, y mucho. ¡Además de que es imposible claro!

Yo te animo a permitirte ceder tus exigencias de vez en cuando.

 

A veces no podemos con todo, y está bien. No pasa nada.

 

Así que, te invito a darte unos minutos (el tiempo que tú quieras o puedas) para dejar tu peso en la pared, no para empujarlo, sin para dejar que te sostenga: y con ello, entregar también por un rato, tus preocupaciones, estrés, tristeza… o lo que sea que está siendo un obstáculo ahora mismo.

Si quieres, puedes poner una música que te guste, que te relaje y te invite a contactar contigo (en este caso, yo he puesto una canción de Olafur Arnalds).

Pon los pies en paralelo, y apoya la espalda en la pared.

Contacta con tu respiración, y ahí puedes cerrar los ojos, y observar qué sientes cuando dejas el peso.

También ve relajándote con cada exhalación, mientras sueltas el aire por la boca.

Y cuando tu cuerpo te lo pida, ve rotando sobre la pared.

Puedes ir de izquierda a derecha, o puedes masajear toda la columna vertebral, despegando partes de ella como si hicieras una ondulación hacia delante.

No tienes que hacer nada en concreto, céntrate en dejar el peso, y en dejar que este peso viaje por la pared, sin esfuerzo.

Y observa cómo al moverte masajea partes de tu cuerpo que están en contacto con la pared.

Por último, no te esfuerces, hazlo desde el disfrute, haz lo que te siente bien.

Aquí te dejo el video para que puedas ver mejor la propuesta.

IMPORTANTE: Céntrate en lo que tú estás sintiendo y no en copiar la forma o lo que yo estoy haciendo.

 

 

 

¿Te ha sido útil? ¿En que te ha ayudado este ejercicio?

Te invitamos a compartir lo que has experimentado, qué has sentido, qué dificultades han aparecido… 

No subestimes el poder de lo pequeño, recuerda que lo que marca la diferencia es practicarlo.

¡Adelante!

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Acerca de la Autora: Iraide Rabadán

En vez de resignarme a un trabajo que no me satisfacía, he creado Proyecto Aloha.

Ahora vivo de lo que me apasiona. He aprendido a escucharme y tomar responsabilidad de mi vida, te ayudo a Educar con consciencia y todo esto lo hago junto al hombre que amo. 

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