¿Por qué todo se me hace tan difícil? El único secreto para dejar de sentir que tu vida es un esfuerzo constante.

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¿Sientes que estás en lucha constante?

¿No te dan las horas del día para hacer todo lo que quieres?

¿Para vivir como te gustaría tienes que ir contra viento y marea?

El otro día tuve una conversación muy interesante con un amigo que me decía:

“Es que estamos empujando la vida todo el tiempo!!”

En este artículo voy a hablarte de por qué todo nos parece tan difícil, y de la clave nº1 para dejar esta lucha constante.

Al final del artículo, te invito a experimentarlo a través de un ejercicio muy práctico que yo misma utilizo.

¿Por qué me supone tanto esfuerzo vivir como yo quiero?

Esta es una pregunta que me he hecho durante muchos años.

Todavía hoy en día, cuando me siento perdida, dudo o estoy tan cansada que todo se me amontona… me hago esta pregunta.

Pero, en los últimos años me he dado cuenta de que, cada vez que tu pregunta empieza con “por qué”, no encontrarás una respuesta que te ayude de verdad.

Lo único que conseguirás es dar vueltas y vueltas, sin salir del bucle.

Si de verdad quieres mirar dentro y encontrar una respuesta honesta a lo que te está pasando, lo interesante no es por qué te supone tanto esfuerzo vivir como quieres, sino:

¿PARA QUÉ te lo pones todo tan difícil?

Cuando te hagas una pregunta que empiece por un “¿Por qué…” prueba a cambiarlo por un “¿Para qué…”.

Seguramente obtengas una respuesta más constructiva y profunda, y sobre todo una respuesta que te ayude de verdad a ver el meollo de la cuestión y dejar de dar vueltas!

Preguntarnos el “por qué” pone la atención hacia fuera, y nos hace perder el foco y la atención, nos lleva al ego; en cambio, el “para qué” nos devuelve la mirada hacia nosotros mismos para encontrar la solución donde realmente se encuentra, en tu interior.

La vida en sí misma no es complicada, somos nosotros los que nos lo ponemos muy difícil, porque entre nuestro mundo interno y el mundo externo, ponemos en medio una pantalla llena de creencias, y filtros que distorsionan la realidad.

Te voy a poner un ejemplo para explicarlo:

Seguro que estás de acuerdo en que percibimos la realidad de forma diferente, y que lo que para unos es fácil, para otros es muy difícil, o que lo que a una persona le encanta, otra no la puede soportar.

He visto en mi misma y en las personas que acompaño en los cursos, cómo nos hacemos la trampa una y otra vez, y nosotros solos nos complicamos la vida continuamente.

Diría que este comportamiento es una forma de escapar, de no querer ver lo que de verdad te está pasando, incluso de no querer ser libre, porque aunque tenemos idealizada la idea de “libertad”, en realidad nos aterra.

Nos aterra rendirnos, soltar, y dejar que sea la vida la que nos muestre el siguiente paso, en lugar de controlarla creyendo que sabemos lo que es mejor para nosotros.

Así que ante todo, ser libre y ser feliz es tu decisión, como habla Maria Mikhailova en su artículo “Por qué nos cuesta ser felices”

Rendirse a la vida

Empujar la vida no te lleva a donde quieres ir

Empujar la vida es tener una idea fija, una expectativa hacia lo que tiene que ocurrir en tu futuro cercano, y hacer lo imposible por controlar que eso ocurra.

Empujar la vida también significa forzarte y no respetar tus ritmos.

Creer que sabes lo que es mejor para ti, sin dejar espacio a que sea la vida la que te muestre el siguiente paso.

“Las hojas no caen, se sueltan… Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja. Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae”, sino que llegado el escenario del otoño inicia la danza maravillosa del soltarse.

Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición al desprendimiento. Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría: la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.

La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja. La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación constante y contundente para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros.

Cada hoja al aire que me está susurrando al oído del alma ¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía! Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente a la brisa de su propia entrega y libertad. Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento de creatividad ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.

Reconozco y confieso públicamente, ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana, que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas. Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote. Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles, con estos hábitos perennes, con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados, con este entorno ya conocido…

Quiero, en este tiempo, sumarme a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”. Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge en un auténtico espacio de fe, confianza, esplendidez y donación.

Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso. Solo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio, tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor.

Las hojas no caen, se sueltan.”

José María Toro, extraído del libro “La sabiduría de vivir”.

 

La sabiduría de rendirse

 

El poder de rendirte a la Vida

Siempre me he sentido una mujer guerrera y luchadora, que pone el foco en algo y va hacía allí, cueste lo que cueste.

Y es verdad, la constancia y la fuerza de voluntad es una cualidad que puede traer a tu vida mucha abundancia, y mucha plenitud.

Pero, no es lo mismo esto, que ¡dejarte la piel en el intento!

Si tu intención no está bien centrada y clara, puedes sufrir mucho, y sentir que te estás pegando cabezazos contra la pared.

Te lanzo algunas preguntas:

  • ¿cuánta carga, cuánto esfuerzo vas a poner a esa idea que tienes sobre cómo debería ser tu vida?

Y más allá de esto,

  • ¿de verdad crees que sabes lo qué es mejor para ti en cada momento?
  • ¿Cuánta expectativa le pones a tu vida? ¿ y a lo que crees que debería ocurrirte para ser feliz?
  • ¿Exiges a la vida que te de algo que estás esperando, y si no te lo da sufres?

He comprendido que tener un foco, un propósito y un lugar hacia el que caminar en tu vida es importante.

Sin embargo, el poder de rendirte, de soltar las expectativas, y las ideas establecidas sobre lo que debería ocurrir, es la clave esencial para aflojar toda esta sensación de dificultad, y es la llave que te abre la puerta a todas las respuestas que necesitas.

El poder de rendirse

 

Te estoy hablando de una perspectiva diferente, un estilo de vida más amable y fácil (aunque suene a cuento)

He sentido muchas veces la sensación de que todo es tan difícil que parece que voy a explotar.

En esos momentos donde sentía que no podía más… han ocurrido cosas milagrosas!

Cuando estás al borde de tu dificultad, en el momento en que crees que ya no puedes más, y no te queda más remedio que rendirte y dejar que ocurra lo que tenga que ocurrir, entonces pasa lo que menos te esperabas:

cuando te rindes a la vida, aparece la inspiración, y aparecen las respuestas que necesitas, conectas con la parte de ti que sabe, con tu voz interna, con el artista interior.

Ojo! Esto no quiere decir que tengas que llegar al límite y explotar para rendirte.

Lo que quiero decir es que rendirte a la vida, puede parecer algo… inmaduro, fantasioso o débil, cuando en realidad es la manera de soltar las resistencias y poder conectar con tu momento presente, con la vida, y con tu sabiduría interna.

Así que, si quieres dejar de sentir que tu vida es muy difícil, y quieres soltar el esfuerzo que te supone cumplir todas tus ideas preconcebidas y expectativas… entonces, te animo a rendirte más a menudo 😉

¿Cómo?

Empieza a poner atención al momento presente, a lo que está pasando ahora.

Deja de empujar la vida, deja de esperar que ella te de lo que crees que es mejor para ti.

Suelta, observa y confía.

Rendirse es soltar el miedo

Cuando dejas de luchar, puedes observar lo que estás sintiendo, sea lo que sea.

Aparece el silencio, y con el silencio, surge la inspiración, empiezas a escuchar tu intuición, empiezas a darte cuenta de las sincronicidades, a percibirlas.

Todo lo que ves fuera de ti es un sueño proyectado de ti mismo.

No está pasando nada ahí fuera que no esté pasándote dentro de ti, y en realidad, nada es tan grave como parece.

El poder de rendirse

 

¿Y cómo hago esto de “rendirme”? Te dejo aquí un ejercicio para que empieces a experimentarlo

Date entre 10-30 minutos, los que te permitas hoy, para no hacer nada.

  • Sólo túmbate en un lugar cómodo para ti, cierra los ojos para entrar en contacto contigo más fácilmente.
  • No intentes hacer nada especial, sólo estar aquí con lo que haya.
  • Siente tu cuerpo, el aire entrando y saliendo.
  • Siente el peso de tu cuerpo.
  • Y desde ahí no hagas nada, solo respira.
  • No intentes cambiar nada, obsérvalo.
  • Déjate sentir lo que te venga, sin impedirlo, y si ves tu resistencia y tu lucha, también obsérvala, no luches contra ella para hacerla desaparecer. Respírala.
  • Puedes ayudarte de la exhalación para soltar, incluso dejar que salga algún sonido, siempre sin forzar nada.

Puedes hacer este ejercicio todos los días o cuando quieras, incluso en el metro, o mientras haces la comida, o sales a correr.

No intentes cambiar nada, entrégate a la experiencia, tan solo se un observador de lo que está ocurriendo y ocurriéndote. 

Ha llegado tu turno Cuentanos en los comentarios,

¿Cómo ha ido tu experiencia con este ejercicio? ¿Has sentido alguna vez que al rendirte te sentías más en paz?

estamos deseando leerte!

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Acerca de la Autora: Iraide Rabadán

En vez de resignarme a un trabajo que no me satisfacía, he creado Proyecto Aloha.

Ahora vivo de lo que me apasiona. He aprendido a escucharme y tomar responsabilidad de mi vida, te ayudo a Educar con consciencia y todo esto lo hago junto al hombre que amo. 

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