5 claves para vivir sin prisas

5 claves para vivir sin prisas (que funcionan), y cómo dejar de sentir que te falta el tiempo.

Tiempo de lectura: 7 minutos

Vivir sin prisas parece hoy en día una misión imposible, a no ser que decidas dejarlo todo e irte al Tíbet a meditar con los monjes de las montañas.

Y yo me pregunto, ¿a dónde vamos con tantas prisas?

Parece que la felicidad está a unos cientos de kilómetros de nuestro presente, siempre productivos, siempre proyectándonos hacia el futuro; y que tenemos una lista interminable de cosas por hacer que nunca terminan, pero…

¿de verdad son tan urgentes e imprescindibles todos estos “tengo que”, o esconden otra cosa?

En este artículo voy a hablarte de por qué vivir con prisas es el mayor problema de hoy en día, y el estrés la mayor enfermedad del siglo 21.

Te comparto, 5 claves sencillas y muy prácticas que van a ayudarte a vivir más presente y en calma, y decir adiós a la falta de tiempo.

Eso sí, yo te las muestro, pero eres tú quien tiene que ponerse en la acción: si quieres vivir una vida más relajada y enfocada, deja de quejarte y decirte a ti mismo que es imposible.

Si quieres puedes, no hay excusas.

 

¿Crees que vivir sin prisas es una auténtica utopía?

 

Voy a hablarte de mi propia experiencia.

Hace unos años hacia mil cosas, una detrás de otra. Me levantaba a las 6 de la mañana, y llegaba a casa a las 11 de la noche, un día tras otro. Iba a un ritmo totalmente acelerado y llenaba mi agenda de tareas. ¡¡¡Siempre me faltaba tiempo!!!

Pero, en un momento me di cuenta de que, no por hacer más, era más valida. Y que no por cumplir más obligaciones, me acercaba a mi felicidad. Tampoco era más eficaz por intentar hacer más cosas más rápido, y sobre todo, nada era tan urgente como para vivir con ese nivel de estrés!

Y si, quizá estás pensando:

Ya, pero es que tengo obligaciones que cumplir, no es tan fácil.

Te voy a decir algo con lo que quizá no estés nada de acuerdo:

Todo lo que vives en tu vida, la manera en la que lo afrontas, lo estás eligiendo tú, consciente o inconscientemente. Todo es TODO.

Por tanto, si te has metido en un bucle de vida vertiginosa, y llena de tareas, de prisas y exigencias tuyas y de otros (como tu jefe, tu familia, tus hijos, etc.), tú solito te has ido metiendo ahí. 

Y esto, aunque no lo parezca, es bueno, porque quiere decir que, de igual manera, también puedes ir saliendo de ahí, puedes ir desacelerando tu vida paso a paso. 

No digo que sea fácil o difícil. Digo que es posible, se puede. 

Porque, si yo he podido, tú también. 

Y quizá piensas:

“Si claro, pero es imposible no estresarse cuando tienes hijos y a la vez tienes que trabajar, atender la casa, tu pareja… No hay espacio para salir con mis amigos, y lo de tener tiempo para mi ya es impensable. ¡¡Yo sólo pido ducharme tranquila, y ni eso lo consigo!!” 

Vuelvo a decirte lo mismo: si quieres, puedes.

¿Cómo? 

Te toca ir descubriéndolo poco a poco. Pero siempre hay una manera de ponerte la vida más fácil, más amable. De entrada, te lanzo estas preguntas que puedes responder en un papel:

  • ¿En qué inviertes tu tiempo, son cosas que te gustan? ¿Y si no te gustan, cuál es tu propósito o el sentido de hacerlas, te acerca a la vida que deseas vivir?
  • ¿Cuando estás haciendo algo, dónde está tu atención?
  • ¿Estás presente en lo que estás haciendo, cómo es tu respiración?
  • ¿Y si te estresas, te agotas y sientes que no llegas a todo, qué te dices a ti misma, cómo te tratas?

Puedes empezar a vivir sin prisas cuando te das cuenta de este “síndrome”:

 

¿Tienes la sensación de que no paras de hacer cosas, y que, aun así, siempre te quedan más cosas por hacer? ¿eso te agobia, te estresa, sientes que no puedes estar con tus hijos todo lo que te gustaría, que pierdes la paciencia, y te desbordas?

En una cultura donde nos han enseñado que hacer y producir vale más que Ser, hagas lo que hagas, hay una tendencia a llenarnos de cosas por hacer, una tras otra, para llenar un vacío.

Es como seguir hacia delante pase lo que pase, sin parar ni un momento, no vaya a ser que, si me paro, me dé cuenta de que no me gusta la vida que estoy viviendo:

…que mi trabajo no me satisface, que no soporto a mi pareja o que mi hijo me hace conectar con ciertas emociones desagradables de las que huyo a toda costa.

Como explica la viajera Susana Sanchez, en su experiencia por el desierto, “La prisa mata”. Y esto algo que define muy bien la filosofía de vida bereber, de hecho, dicen: “vosotros tenéis relojes, pero nosotros tenemos tiempo”.

El estrés, las prisas y la urgencia por alcanzar resultados nos hacen llevar una vida al máximo de revoluciones y esto no hace más que perjudicarnos. Estamos siempre pensando en qué viene después sin saborear el presente y así resulta que lo que se nos está pasando es la vida y no nos estamos dando ni cuenta.

Para vivir sin prisas, deja de enfocar toda tu energía en el mundo exterior, y empieza a conectar con tu interior.

 

Es decir, nos volvemos victimas de las circunstancias, de lo que pasa fuera en el entorno. Nos volvemos presos de la “vorágine” de la vida.

¿Y por qué?

Esto pasa cuando nos desconectamos de nosotros mismos y ponemos el foco sólo en lo que está pasando fuera, por eso es tan importante cerrar los ojos, y conectar con tu interior.

Nada es tan grave, y nada es tan urgente. Es importante que puedas conectar una y otra vez con tu centro, y tu equilibrio interno para sentirte en paz, pase lo que pase fuera.

No digo que sea fácil lidiar con el entorno, tener un trabajo que te apasione, comunicarte de forma clara y fluida con tu pareja, o tener siempre el tiempo para atender las necesidades autenticas de tu hijo.

Soy consciente de que hay muchos factores en juego. Como dice este artículo de la Vanguardia:

Tenemos tantos problemas y asuntos que resolver – trabajar, estudiar, ajustar nuestro presupuesto y seguir cumpliendo nuestras responsabilidades-, que parece imposible que entre tantas preocupaciones y contratiempos podamos conservar la calma.

Pero también, te invito a reflexionar sobre si te estás poniendo obligaciones y tareas “extra” o si te estás dejando llevar por la inercia, por no pararte un momento a sentir qué necesitas de verdad, o porque estás evitando aquello que te preocupa o te duele.

Por eso, te invito a leer estas 5 claves, y experimentar alguna de ellas con honestidad hacia ti misma, a ver qué pasa:

 

5 claves prácticas que funcionan, para vivir sin prisas.

Te comparto 5 claves prácticas para empezar a vivir sin prisas, y dejar de ser víctima de tu tiempo. ¡Ponlas en práctica durante una semana y observa qué pasa!

 

1# Pregúntate: ¿es imprescindible que haga esto? ¿Puedo hacerlo más fácil y amable conmigo?

 

Haz una lista de todas las cosas que “tienes que” hacer hoy, y pregúntate:

  • ¿Cuál es realmente importante para mí?
  • ¿Cuál es una obligación autoimpuesta o una imposición externa?
  • ¿Cuál elijo hacer porque está alineado con lo que siento y me produce alegría?
  • ¿De todas estás, cuáles son las cosas necesarias de verdad?
  • ¿Es esto tan “imprescindible” y urgente?
  • ¿Me produce felicidad?
  • ¿Me acerca a mi propósito, está alineado con mis sueños?

2# Apaga las distracciones

“Mi mayor problema es la falta de tiempo, voy siempre corriendo y no llego a todo”. ¿Te sientes identificada?

Si la respuesta es sí, tengo otra pregunta para ti:

  • ¿cuánto tiempo al día pasas mirando el móvil, las redes sociales o entreteniéndote con cualquier serie o noticia de la televisión un poco por “pasar el rato y “desconectar”?
  • ¿Cuánto tiempo de tu semana lo dedicas a quedar con amigos o familiares por compromiso y no porque realmente te apetece o estás con energía para ello?
  • ¿Cuántas cosas extra haces, porque quieres ser la madre perfecta, pero dudas de si será suficiente, y te fuerzas a hacer más cosas?

Te invito a observarlo durante toda una semana, y anotar cuántas horas o minutos dedicas a esto (en Instagram por ejemplo, puedes ver cuánto tiempo lo usas de media cada día).

Pon la tecnología en modo off, apaga la tele, pon tu móvil en modo avión unas horas, apaga las distracciones y pon el foco en una sola cosa, o en lo que sea realmente indispensable, apaga la radio, los ruidos… si estás haciendo otra cosa y empieza a cultivar tu capacidad de poner el foco en una sola cosa.

 

3# Acuérdate de respirar

Si el hombre común “respira desde la garganta”, el sabio en cambio “respira desde los talones”. Zhuangzi, Taoísmo chino.

Muchas veces estamos tan absortos en algo, o tan preocupados y acelerados, que se nos corta la respiración. Por ello, es importante poner atención a lo largo del día de:

  • ¿Cómo estoy respirando?
  • ¿Llega el aire a todas las partes de mi cuerpo, o se entrecorta en algún lugar?
  • ¿Estás respirando profundamente?

Inhala y exhala profundamente cuando sientas que no te da la vida, que te estás bloqueando, agobiando. Y pon conciencia en hacer las cosas paso a paso, hasta donde llegues.

 

4# Medita o para 10 minutos cada día

 

“Me encantaría pero, es que no tengo tiempo”,

Ok, medita 10 minutos antes de acostarte o al despertarte, tumbada incluso.

¿Puedes regalarte 10 minutos para ti al día? ¡Seguro que sí!

Meditar es parar un momento para entrar en contacto contigo.

Puedes cerrar los ojos, tomar conciencia de tu respiración, hacer 2.3 inhalaciones más lentas y profundas, y simplemente observar: tus emociones, pensamientos, cómo está tu cuerpo, si hay tensión… y con cada exhalación sueltas lo que ya no te sirve.

Vuelve dentro, vuelve al presente, vuelve a tu centro.

De verdad que, nada es tan urgente, como para vivir estresado el 80% de tu vida y tu tiempo.

Puedes poner tus manos en el plexo solar, en el corazón, o en el bajo vientre, y quedarte ahí un momento, sintiendo, descansando, observando.

También puedes meditar de forma activa, a través de los mandalas de lana que para nosotros han sido un verdadero cambio en nuestra vida, y una práctica increíble en la que el tiempo se para y puedes entrar en contacto contigo.

 

5# Observa la naturaleza.

 

Sal al aire libre en contacto con la naturaleza, respira aire puro, observa un árbol, sus hojas, los movimientos del agua en el mar o en el río…. Observa los insectos, la hierba moverse con el viento en un parque.

Estés cerca de la montaña o el mar, en una ciudad, rodéate de naturaleza, u obsérvala, aunque sea en un pequeño jardín de una urbanización.

En este artículo super inspirador de la revista Cuerpo y Mente, el filósofo Jordi Pigem habla sobre la importancia de saber esperar, y dice:

Hemos nacido en la época de la prisa y de la aceleración. Pero no podemos hacer que una flor crezca más rápido tirando de ella. Iríamos contra su naturaleza y la romperíamos. La naturaleza nos enseña que cada proceso tiene su tiempo y su ritmo. 

Vivir sin prisas es una actitud de vida que tú eliges.

 

Vivir sin prisas es un estilo de vida, es una actitud que tú eliges conscientemente, porque estamos llenos de distracciones sí, pero tú eliges dónde poner el foco.

Como conclusión, quiero recordarte que “Menos es más” .

No necesitamos hacer tantas cosas, ni ser tan sociales, ni ver tanta televisión o estar tan enchufados a Netflix ni a las redes sociales.

Empieza a reducir todo aquello que te aleja de estar centrado, todo aquello que no te aporta algo que de verdad te nutra.

Y tampoco hace falta que satisfagas las necesidades de los demás. Deja de complacer a todo el mundo. Escucha tus necesidades, pon limites, y si aún así ves que no es posible dejar de hacer algo, busca la manera que sea más amable para ti.

Afloja tus exigencias y expectativas.

Tú ya vales por lo que Eres, no por lo que haces o deberías hacer.

Menos es más, menos de más calidad y presencia.

Respira profundamente cada vez que te agobies, párate, aunque sea 2 minutos.

¡Aunque parezca una paradoja, vas a ahorrarte muuuucho tiempo!! Jeje

El mundo que ves fuera en tu entorno, es un reflejo de tu mundo interno.

Queremos conocer tus experiencias:

¿Te sirve esta información para este momento que estás viviendo? ¿Qué te ha resonado más o te ha llamado la atención? ¿cómo lo vives tú?

Cuéntanos tus experiencias, reflexiones, sentires…

Comparte en los comentarios!! 😉

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Acerca de la Autora: Iraide Rabadán

En vez de resignarme a un trabajo que no me satisfacía, he creado Proyecto Aloha.

Ahora vivo de lo que me apasiona. He aprendido a escucharme y tomar responsabilidad de mi vida, te ayudo a Educar con consciencia y todo esto lo hago junto al hombre que amo. 

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